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TRATADO SOBRE LOS VAMPIROS, 1759

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TRATADO SOBRE LOS VAMPIROS, 1759

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Uno de los primeros grandes tratados sobre los vampiros

Senones, 1759 – Edición completa en dos volúmenes

Apariciones, revenants y vampiros

El libro que introdujo a los vampiros en la historia erudita europea

Publicado en Senones en 1759, el Traité sur les apparitions des anges, des démons, des esprits et sur les revenants et vampires de Hongrie, de Bohême, de Moravie et de Silésie es considerado hoy una de las obras fundacionales de la literatura vampírica europea. Mucho antes de Drácula y mucho antes de la ficción gótica del siglo XIX, este libro reúne, examina y analiza los testimonios que dieron origen al mito moderno del vampiro.

Su autor, Dom Augustin Calmet, no era ni ocultista, ni demonólogo marginal, ni escritor de relatos fantásticos. Abad benedictino de la abadía de Senones, erudito respetado en toda Europa y corresponsal de los mayores sabios de su tiempo, emprendió el estudio metódico de un fenómeno que inquietaba entonces a las autoridades civiles, militares y religiosas de las fronteras orientales de Europa.

A comienzos del siglo XVIII, informes oficiales procedentes de Hungría, Serbia, Bohemia, Moravia y Silesia describían muertos que supuestamente abandonaban sus tumbas para atormentar a los vivos. Los relatos eran numerosos, detallados y, en ocasiones, redactados por oficiales imperiales, magistrados o eclesiásticos. Los cadáveres exhumados eran descritos como sorprendentemente bien conservados, con el rostro sonrosado, los miembros flexibles y la boca manchada de sangre. Se afirmaba que visitaban a sus familiares durante la noche, los asfixiaban mientras dormían o les quitaban progresivamente las fuerzas hasta causarles la muerte.

Fue en este contexto cuando la palabra «vampiro» entró en la cultura occidental.

El tratado de Dom Calmet constituye uno de los primeros intentos serios de reunir todos estos casos. La obra expone los célebres episodios de vampiros de Hungría y Serbia que fascinaron a toda la Europa de la Ilustración. Reproduce testimonios, investigaciones, informes administrativos y observaciones médicas, confrontando al mismo tiempo estos relatos con la teología católica, la historia y la razón crítica.

El lector descubre así un mundo en el que la frontera entre la vida y la muerte parece vacilar. Los revenants son descritos no como criaturas literarias, sino como fenómenos considerados reales por poblaciones enteras. Las exhumaciones, decapitaciones, empalamientos y cremaciones destinadas a poner fin a los ataques vampíricos aparecen en el libro como respuestas concretas a una amenaza considerada auténtica.

Este aspecto es fundamental. El vampiro presentado por Dom Calmet aún no es el seductor romántico del siglo XIX. Es un muerto inquieto, una presencia nocturna, una criatura temida nacida de las creencias populares de Europa Central. El tratado conserva así la forma más antigua y más pura del vampirismo europeo, antes de su transformación en figura literaria.

La edición de Senones ocupa un lugar especial en la historia del texto. Es buscada como la edición más completa, ya que incluye la célebre carta del marqués de Maffei sobre la magia, ausente en algunas impresiones anteriores. Representa la culminación del trabajo de Dom Calmet sobre una cuestión que suscitó importantes controversias en toda la Europa erudita.

Más allá del vampirismo, la obra aborda también las apariciones de espíritus, las manifestaciones demoníacas, las posesiones, los revenants y los fenómenos sobrenaturales recogidos en antiguas crónicas. Ofrece así una visión excepcional de las creencias relacionadas con los muertos y el mundo invisible en la Europa del siglo XVIII.

Más de dos siglos y medio después de su publicación, este libro sigue siendo una de las referencias fundamentales para la historia del vampiro. Constituye no solo un monumento de la erudición religiosa de la Ilustración, sino también uno de los textos más importantes jamás dedicados a los revenants y al vampirismo. Pocas obras pueden reivindicar una influencia tan profunda en el imaginario occidental de los no muertos.

Estado y descripción bibliográfica

Edición de Senones, 1759, en dos volúmenes en duodécimo. Esta edición es especialmente buscada por ser la más completa, incluyendo la carta del marqués de Maffei sobre la magia. Encuadernaciones uniformes de época en plena piel de becerro jaspeada, lomos con cinco nervios. Cortes teñidos de rojo. Conjunto homogéneo y atractivo conservado en sus encuadernaciones originales.

Formato: 2 volúmenes en duodécimo
Paginación: XXIV–422 pp.; XV–402 pp.
Dimensiones: aprox. 17 × 10 cm
Tamaño: aprox. 6.7" × 4"
Idioma: francés
Datación: 1759
Encuadernación: plena piel de becerro jaspeada de época, lomo con 5 nervios, cortes rojos

En el siglo XVIII, el vampiro aún no era la figura aristocrática y seductora popularizada más tarde por la literatura romántica. En las zonas rurales de Hungría, Serbia, Bohemia o Moravia, se le consideraba un muerto que regresaba de la tumba para atormentar a los vivos. Los testimonios relataban muertes inexplicables, enfermedades repentinas y visitas nocturnas atribuidas a personas recientemente enterradas. Cuando las tumbas eran abiertas, algunos cuerpos aparecían sorprendentemente bien conservados, con un aspecto saludable y rastros de sangre alrededor de la boca, signos interpretados como prueba de actividad después de la muerte. Estos casos provocaron tal conmoción que dieron lugar a investigaciones oficiales realizadas por autoridades civiles, militares y religiosas. En toda la Europa de la Ilustración, el fenómeno desencadenó un amplio debate entre los partidarios de las explicaciones sobrenaturales y los defensores de una interpretación racional. Fue en este contexto cuando el vampiro abandonó el folclore local para entrar en la literatura erudita, convirtiéndose tanto en objeto de estudio como de fascinación. Dom Calmet fue uno de los primeros eruditos en recopilar y analizar estos relatos que acabarían dando origen al mito moderno del vampiro.

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