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RELIQUIA DE SAN VICENTE FERRER

RELIQUIA DE SAN VICENTE FERRER

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ref: #RK00-975

Raro relicario del siglo XVIII en plata con frontal de vidrio, que contiene una reliquia de San Vicente Ferrer.

Este relicario circular presenta una montura de plata adornada con una corona de gallones radiantes, característica de las producciones conventuales del siglo XVIII. Su antiguo frontal acristalado protege una composición interior conservada en su estado original.

El fondo está formado por un tejido de seda clara, enriquecido con una decoración de filigranas de papel y volutas de papel enrollado. Una corona de canutillo metálico realza el medallón central.

La reliquia se presenta en forma de un fragmento colocado en el centro de la composición.

Está identificada mediante una etiqueta manuscrita:

« S. Vinc. Ferr. »

Sanctus Vincentius Ferrerius

Traducción: San Vicente Ferrer.

Se trata, por tanto, de una reliquia de San Vicente Ferrer, célebre predicador dominico.

Buen estado de conservación acorde con su antigüedad, con vidrio antiguo.
Sin abrir.
Sello eclesiástico e hilos de seda presentes.

ÉPOCA: siglo XVIII
DIMENSIONES: 3,5 cm × 3 cm
SIZE: 1.4" × 1.2"


San Vicente Ferrer (1350–1419), religioso dominico originario de Valencia, fue uno de los grandes predicadores de finales de la Edad Media. Recorrió Europa occidental llamando a los fieles a la conversión y alcanzó una inmensa fama gracias a su elocuencia y a los numerosos milagros que le fueron atribuidos.

Desempeñó un papel importante durante el Cisma de Occidente antes de ser canonizado en 1455 por el papa Calixto III. Tradicionalmente es invocado como patrono de los predicadores y como artífice de la paz.

Sus reliquias fueron conservadas con gran veneración, principalmente en la catedral de Vannes, donde murió en 1419. Posteriormente, los fragmentos autenticados fueron distribuidos con gran moderación entre diversas comunidades religiosas.

La decoración de filigranas de papel y canutillo metálico que rodea la reliquia es característica del arte devocional barroco. Realza el fragmento sagrado y convierte este relicario en un notable testimonio de la piedad católica del siglo XVIII.

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