FIGURILLA ANTIGUA DE UN AHORCADO
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FIGURILLA ANTIGUA DE UN AHORCADO
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Esta figurilla de madera representa a un ahorcado suspendido por una cuerda atada alrededor del cuello. El cuerpo desnudo está tallado de manera simple pero expresiva: la cabeza inclinada hacia adelante, la boca entreabierta que deja ver la lengua hinchada y colgante, los brazos pegados al torso y las manos apoyadas en los muslos transmiten el abandono del ajusticiado. El cabello, representado en mechones gruesos y regulares, confiere al conjunto un aire arcaico y desconcertante.
Por su desnudez y su realismo crudo, el objeto desprende un aura extraña, a la vez inquietante y enigmática. Aunque su origen exacto permanece incierto, podría inscribirse en el gusto de los siglos XVI y XVII por las representaciones macabras e insólitas, época en la que la imaginería de la muerte y el castigo estaba particularmente presente.
Fuera de los marcos religiosos tradicionales, no es imposible que haya tenido un significado esotérico, o incluso que haya sido concebida en un contexto de práctica mágica o de maldición, encarnando la figura del ahorcado de manera simbólica el castigo o la muerte infligida a un enemigo. Sea cual sea su destino, se impone como una obra singular, cuya fuerza expresiva sigue fascinando.
ÉPOCA: siglo XIX o anterior (la cuerda de cuero es reciente)
DIMENSIONES: 17 cm
SIZE: 6.7"
Las figurillas antropomorfas utilizadas en la magia y la brujería están atestiguadas desde la Antigüedad hasta la época moderna.
A menudo moldeadas en plomo, cera, arcilla o madera, servían como soportes materiales para rituales de maldición, sumisión o protección. Se les clavaban agujas, se ataban con cuerdas o se enterraban para canalizar una intención contra una persona designada. La desnudez, frecuentemente representada, reforzaba la idea de un cuerpo vulnerable, reducido a su esencia simbólica. Estas efigies no tenían valor estético en sí mismas: su fuerza residía en su supuesta eficacia.
En algunos casos, eran colgadas, quemadas o rotas para materializar el hechizo lanzado. Su papel era actuar como intermediarias entre el mundo visible y los poderes ocultos invocados. Convertidas en objetos de curiosidad, estos testimonios de antiguas creencias revelan la importancia de la imagen humana en las prácticas mágicas.
