CONSOLA CON CABEZA DE DIABLO
CONSOLA CON CABEZA DE DIABLO
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Esta notable consola mural de madera tallada, que data del siglo XIX, ilustra con fuerza y expresividad la estética neogótica impregnada de fantasía y teatralidad. Realizada en una madera oscura, probablemente nogal, presenta una cabeza de diablo finamente tallada, colocada como elemento central bajo la repisa.
El rostro, expresivo y poderoso, encarna una figura demoníaca típica de la imaginería infernal del siglo XIX. Dotado de cuernos curvados que emergen de una cabellera llameante, este diablo muestra una mirada penetrante, cejas fruncidas, una nariz aguileña y una boca torcida en una mueca ambigua, entre sonrisa burlona y amenaza silenciosa. Su bigote fino se funde en una barba abundante, tallada en volutas vegetales estilizadas que descienden hasta la punta inferior de la consola.
El tratamiento ornamental de la madera testimonia una gran virtuosidad técnica: cada rizo de la barba, cada línea del cabello, cada relieve del rostro está trabajado con un cuidado minucioso. Enrollamientos simétricos enmarcan la cabeza, reforzando la solemnidad del conjunto y creando una estructura visual rigurosa, típica del gusto historicista del siglo.
La repisa superior, con un canto elegantemente moldurado y curvado, reposa sobre esta figura infernal con una teatralidad asumida. Estaba destinada a alojar un objeto decorativo – busto, estatuilla o jarrón – sirviendo así de soporte y pieza central decorativa en un interior burgués o aristocrático del siglo XIX.
Por su calidad de ejecución y su iconografía impactante, esta consola no es solo un mueble auxiliar, sino una obra escultórica completa, que refleja el interés romántico por el misterio, lo diabólico y lo maravilloso, tan característico de su época, que encontrará su lugar perfecto en un gabinete de curiosidades, junto a objetos singulares y misteriosos.
ÉPOCA: siglo XIX
DIMENSIONES: 30 cm x 30 cm
TAMAÑO: 11,8" x 11,8"
En el siglo XIX, el movimiento romántico expresó una profunda fascinación por el misterio, lo sobrenatural y lo fantástico. En reacción a la racionalidad de la Ilustración, artistas y escritores redescubrieron leyendas, símbolos religiosos y figuras inquietantes. Lo diabólico se convirtió en un tema central, no solo para asustar, sino también para explorar las zonas oscuras del alma humana. Las representaciones de demonios, fantasmas o seres ambiguos poblaron la literatura, la escultura y las artes decorativas. Este gusto por lo extraño se acompañó de una atracción por la Edad Media, vista como una época de fe intensa y misterios ocultos. La imaginación gótica se desplegó en iglesias, interiores burgueses y gabinetes de curiosidades. Lo maravilloso convivió con lo inquietante, revelando un mundo donde lo visible oculta lo invisible.
